RICARDO II Y LA LEGITIMIDAD DEL PODER

Entre los siglos XIV y XV, Ricardo no era el heredero del trono de Inglaterra, ni estaba preparado para ascender a él luego de las muertes de su hermano mayor y de su padre  luego. Con sólo diez años, es coronado y puesto bajo la tutela de su sabio tío. Declarado mayor de edad a los 19 años, ya es libre de tomar decisiones propias, y concibe un proyecto de centralización absoluta del poder, que pretende lograr aniquilando financieramente a los grandes feudatarios ingleses. (¿No les suena conocida esta historia, en otro país y en tiempos mucho más cercanos?) Ricardo se alía en una guerra con los enemigos naturales de su país, y pone a Inglaterra en manos de malos adminsitradores, amigos suyos, y corruptos. (¿Por qué siento que se parece a algo muy próximo?)

Luego de muchos avances y retrocesos, pues carecía de poder de decisión salvo para las malas decisiones, pierde la corona a manos de quien luego sería Enrique IV, no sin antes perder a quienes lo sostuvieron durante los años de poder y corrieron a calentarse junto a Enrique cuando estaba claro que Ricardo se hundía. Lo cierto es que terminó abdicando en favor de su primo Enrique de Lancaster, no sin antes reconocer que debía reinar quien estuviera preparado para hacerlo, y no simplemente  quien tuviera derecho a la corona por la ley de herencia. Como Ricardo pertenecía a la casa de York, no tardaron quienes deseaban sacar provecho de la situación en iniciar una guerra civil, la llamada “Guerra de las dos rosas” -roja era el símbolo heráldico de los Lancaster, y blanca el de los York.

Hasta aquí, la muy resumida historia. Pero Shakespeare la relató con algunos cambios, pues esta es una escritura política, y él necesitaba defender la legitimitad de la Reina Isabel I, bajo y para quién escribía. Al pertenecer ella a la casa Tudor, rama de los Lancaster, había que dejar muy en claro que su antepasado Enrique no había usurpado el poder, pues si ello fuera cierto, la propia legitimidad de Isabel, bastante puesta en entredicho por sus propios contemporáneos por ser hija de la supuestamente reina infiel Ana Bolena, caía también.

De modo que veamos qué hizo Shakespeare con todo esto.

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