PARA ENTENDER EL PRESENTE HAY QUE RECORDAR EL PASADO

A menudo me encuentro con una falta total de interés total por la historia. Sin embargo, no es posible desligar el presente del pasado, y el problema de la historia es que, cuando se escribe en tiempos relativamente cercanos, queda presa del “relato” -para usar una palabrita de moda en esta década de la Argentina- de los que han tenido la sartén por el mango. Es sólo cuando, muchos años después, llegan los análisis revisionistas, podemos cotejar las versiones y llegar a algunas conclusiones que nos permitan asociar lo que sucedió con lo que sucede. 

Hay mucha queja acerca de los jóvenes de hoy. Estos jóvenes no se han autogenerado. La generalidad de la queja es injusta con los muchos que tienen los mismos sueños que tuvimos nosotros y se esfuerzan por hacerlos realidad. Pero claro, siempre lo peor es lo que hace más ruido. Hablemos, entonces, de lo peor. 

Hablemos de una generación de padres que han abandonado su rol, trocándolo por el de amigos de sus hijos, sin darse cuenta de que amigos son los pares, y que los hijos necesitan no quedar huérfanos de pautas y autoridad bien entendidas. Las clases medias, hace ya bastante tiempo, han olvidado la palabra “no” y el significado de poner límites. No es que no vean lo que ocurre con sus hijos, sino que prefieren apartar la mirada para no tener que intervenir con la firmeza que piensan les acarrearía peleas y trastornos. No comprenden que, cuando un adolescente se sale de cauce, está pidiendo a gritos la contención representada por el límite y no por la condescendencia. Si sobreviene la bulimia, la anorexia, el consumo de drogas y/o alcohol, y el cortarse el cuerpo, se da intervención al psicólogo… a veces, y con actitud de asombro y sorpresa, pues cómo puede nuestro hijo/a hacernos esto? Hacernos esto, como si fuese un ataque dirigido a estos padres que les han dado y permitido todo. Y bien, si los padres abandonaron su función de tales, lo único que les queda a estos jóvenes es el reclamo por vías extremas para que los adultos retomen la función que deben desempeñar.

En las clases explotadas por el populismo y el clientelismo, las causas de la decadencia a edades tempranas son otras, aunque finalmente todo desemboca en lo mismo.

Nos quejamos amargamente del sistema educativo. Cae de su peso que los populismos no están interesados en enseñar a pensar, que es lo más importante hoy en día, dado que los avances en todos los campos ocurren a tal velocidad que una educación academicista, plagada de información y contenidos, caduca rápidamente ante los cambios científicos y tecnológicos. La mejor herramienta es el desarrollo de la capacidad de pensamiento, análisis, interpretación y discernimiento de la información, pero esto no sirve a los fines del poder. De ningún poder asentado sobre el clientelismo o el temor. En este punto, dictaduras y ciertos tipos distorsivos de la democracia se tocan.

Ahora bien, ¿es la escuela funcional a la farsa de la educación tal como está planteada? Por supuesto.

Y aquí suspendemos, a la espera de cuánto interés despierta el tema. Háganmelo saber comentando aquí, porque de verdad no me interesa hablarle al viento. 

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3 thoughts on “PARA ENTENDER EL PRESENTE HAY QUE RECORDAR EL PASADO

  1. Hi Marta, you make many interesting observations about the current generation of children and their parents. Children need some limits and boundaries within the family unit and to know that respect runs both ways. No, is the least used word today in the rearing of children. They seem to get everything they want from parents who don’t know that by giving in constantly they are making little horrors out of their offspring. As to education, there is very little encouragement for those children who are bright and willing to learn. The system works on the lowest common denominator and those who forge ahead become bored by a lack of stimulus. At the end of the day one can only hope that these children, when they grow up can see the world for what it is – a place that doesn’t owe them a living.
    Laurie.

    • Thanks for your far-sighted comment, Laurie. I’m afraid these children will view the world in just the opposite way… It’s happening right now, at least here. We have a majority of thieves under 15 who steal in order to get the latest trainers, T-shirts, and mobile phones.

      • You’re welcome Marta. It’s a sad indictment on families and parenting that children now believe that the end justifies the means. I can understand people stealing because they are starving and see no other way out. Stealing for fashion is beyond me. 😦

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